En la década de 1920, en las orquestas de baile y las bandas de jazz de los Estados Unidos de Norteamérica se utilizaban distintos tipos de guitarras acústicas. Sin embargo, debido a su escasa sonoridad en comparación con otros instrumentos, su utilización se limitaba por lo general al acompañamiento. Buscando cómo resolver este problema, Lloyd Loar, uno de los ingenieros de la fábrica de guitarras Gibson, empezó a experimentar con imanes, y en 1924 diseñó una pastilla que podía acoplarse a una guitarra tradicional de seis cuerdas. De este modo, se conseguía convertir las vibraciones generadas por el cuerpo del instrumento en señales eléctricas que eran amplificadas a través de un altavoz. Pero el mayor avance se produjo en 1931, cuando Paul Barth y George Beauchamp, empleados de la Compañía Nacional en California, que también fabricaba pastillas, se asociaron con Adolph Rickenbacker para formar la Electro String Company, la primera en comercializar instrumentos eléctricos. Juntos ...